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Hacia lo alto de Verano

La propuesta «Hacia lo alto» de Acción Católica General de Madrid ha reunido del 24 al 29 de agosto a sus participantes en el Seminario de Segorbe (Castellón) para vivir cinco días de convivencia, formación y oración, aprovechando el verano para descansar y seguir creciendo juntos en la fe.

Convivencia para compartir y disfrutar juntos

Durante estos días, los participantes pudieron disfrutar de distintos momentos de convivencia, combinando el descanso con actividades como la playa, el deporte y las excursiones. La vida compartida permitió fortalecer los vínculos entre los participantes y crear un ambiente de fraternidad y alegría.

Uno de los momentos más significativos fue la peregrinación a Valencia para visitar el Santo Cáliz y la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados. Una jornada especial que permitió unir la convivencia con la experiencia de peregrinar y acercarse a lugares de especial significado para la vida cristiana.

Formación para crecer en la fe

Como en los encuentros trimestrales de «Hacia lo alto», la formación tuvo también un papel importante. A lo largo de estos días se profundizó en diferentes contenidos que ayudaron a los participantes a seguir creciendo y a comprender mejor su fe.

Entre los temas abordados estuvieron «Teología arrodillada» y «Amor humano y afectividad y sexualidad», con una atención especial a los adolescentes. Los espacios de formación permitieron compartir preguntas, reflexionar y descubrir nuevas claves para vivir la fe en las distintas circunstancias de la vida.

La formación estuvo acompañada por sacerdotes de la Archidiócesis de Madrid, Alberto del Olmo e Iñaki Martín, que participaron también en los momentos de oración y ayudaron a profundizar en los contenidos del encuentro.

Una experiencia vivida desde la oración

La oración estuvo presente a lo largo de toda la convivencia. Cada día se celebró la Eucaristía y la Liturgia de las Horas, junto a otros momentos destinados a la oración personal y comunitaria.

También hubo ocasión para rezar juntos el Rosario en familia, descubriendo cómo todo lo vivido durante estos días —la convivencia, la formación, las excursiones y los momentos de descanso— podía llevarse a la presencia de Dios.

De este modo, «Hacia lo alto» volvió a unir sus tres dimensiones fundamentales: convivencia, formación y oración. Tres caminos que se complementan y que ayudan a vivir una experiencia de fe compartida, con espacio para el descanso, la reflexión, la celebración y la fraternidad.

Una experiencia para seguir creciendo juntos

Los cinco días vividos en Segorbe dejaron una experiencia de encuentro y crecimiento que invita a continuar el camino iniciado. «Hacia lo alto» se consolida así como un espacio en el que jóvenes y adultos pueden compartir la fe, formarse, rezar y disfrutar juntos de la vida comunitaria.

Una experiencia que permitió aprovechar el verano para parar, descansar y mirar de nuevo hacia lo esencial, fortaleciendo los lazos de fraternidad y renovando el deseo de seguir creciendo juntos como Iglesia.