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Convivencia de Verano de infancia

La Convivencia de Verano de Acción Católica General de Madrid ha reunido del 30 de junio al 13 de julio a niños y jóvenes en la Casa Maristas Miraflores, en Burgos, para vivir unos días de encuentro con Dios, convivencia y crecimiento en la fe.

Un encuentro con Dios en medio de la vida

Durante estos días, los participantes pudieron vivir un encuentro personal, verdadero y alegre con Dios a través de las distintas experiencias que formaron parte de la convivencia. Los juegos, las marchas, los trabajos, la naturaleza, la amistad, los momentos de oración, la celebración de los sacramentos y la vida compartida fueron dando forma a una experiencia en la que cada momento se convirtió en una oportunidad para descubrir que Dios sale a nuestro encuentro.

Todo ello ayudó a poner la mirada en Dios y a reconocer su presencia en las personas y en las situaciones que se fueron viviendo a lo largo de estos días. De esta manera, la fe no quedó separada de la vida, sino que estuvo presente en cada una de las actividades y relaciones que marcaron la convivencia.

Crecer juntos en la fe y en la amistad

Las actividades, las marchas, los juegos y los diferentes momentos de convivencia permitieron a niños y jóvenes compartir mucho más que un programa de actividades. Fueron días para conocerse mejor, ayudarse, asumir responsabilidades, disfrutar de la naturaleza y construir nuevas amistades.

Acompañados por los educadores, los participantes fueron descubriendo también el valor de vivir en comunidad, de cuidar a los demás y de poner en práctica la generosidad, el servicio y la caridad. Una experiencia en la que la alegría y la convivencia se unieron al crecimiento personal y cristiano.

Una experiencia que deja huella

La Convivencia de Verano se convirtió así en una experiencia intensa de Dios, de vida de Iglesia, de amistad duradera y de verdadera alegría. Unos días que ayudaron a los participantes a descubrir una forma nueva y auténtica de vivir su fe y que ahora pueden llevar a su vida cotidiana.

La experiencia se enmarca dentro del proyecto que Acción Católica General de Madrid desarrolla y ofrece a las parroquias de la diócesis, acompañando a niños y jóvenes en su crecimiento cristiano y generando espacios donde puedan encontrarse con Dios y vivir la fe junto a otros.

Más allá de las actividades y de los días compartidos, la convivencia dejó recuerdos, amistades y aprendizajes que pueden seguir dando fruto en el día a día. Una experiencia vivida juntos que invita a continuar caminando en la fe con alegría, autenticidad y espíritu de comunidad.