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¿Quiénes son los laicos?

  • BAUTIZADOS
  • LLAMADOS
  • ENVIADOS

"Con el nombre de laicos se designan aquí todos los fieles cristianos a excepción de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso sancionado por la Iglesia; es decir, los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el Bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano."
(Lumen gentium 31)

“No es exagerado decir que toda la existencia del fiel laico tiene como objetivo el llevarlo a conocer la radical novedad cristiana que deriva del Bautismo, sacramento de la fe, con el fin de que pueda vivir sus compromisos bautismales según la vocación que ha recibido de Dios”
(Christifideles laici 10)

BAUTIZADOS

Regenerados como hijos de Dios

“El santo Bautismo es, por tanto, un nuevo nacimiento, es una regeneración.”
(Christifideles laici 11)

Unidos a Jesucristo y a su Cuerpo

“El Bautismo significa y produce una incorporación mística pero real al cuerpo crucificado y glorioso de Jesús.”
(Christifideles laici 12)

Ungidos en el Espíritu Santo

“El Espíritu Santo ‘unge’ al bautizado, le imprime su sello indeleble (cf. 2 Co 1, 21-22), y lo constituye en templo espiritual; es decir, le llena de la santa presencia de Dios gracias a la unión y conformación con Cristo.”
(Christifideles laici 11)

“Es particularmente importante que todos los cristianos sean conscientes de la extraordinaria dignidad que les ha sido otorgada mediante el santo Bautismo. Por gracia estamos llamados a ser hijos amados del Padre, miembros incorporados a Jesucristo y a su Iglesia, templos vivos y santos del Espíritu.”
(Christifideles laici 65)

“El llamamiento del Señor Jesús ‘Id también vosotros a mi viña’ no cesa de resonar en el curso de la historia desde aquel lejano día: se dirige a cada hombre que viene a este mundo.”
(Christifideles laici 2)

LLAMADOS

Llamados a la santidad

“La dignidad de los fieles laicos se nos revela en plenitud cuando consideramos esa primera y fundamental vocación, que el Padre dirige a todos ellos en Jesucristo por medio del Espíritu: la vocación a la santidad, o sea a la perfección de la caridad.”
(Christifideles laici 16)

Llamados a participar activamente en la misión de la Iglesia

“El fruto más valioso de este Sínodo es la acogida por parte de los fieles laicos del llamamiento de Cristo a trabajar en su viña, a tomar parte activa, consciente y responsable en la misión de la Iglesia en esta magnífica y dramática hora de la historia.”
(Christifideles laici 3)

Llamados a la COMUNIDAD PARROQUIAL

Los fieles laicos tienen su parte que cumplir en la formación de tales comunidades eclesiales, no sólo con una participación activa y responsable en la vida comunitaria y, por tanto, con su insustituible testimonio, sino también con el empuje y la acción misionera entre quienes todavía no creen o ya no viven la fe recibida con el Bautismo.
(Christifideles laici 34)

“Esta es la tarea maravillosa y esforzada que espera a todos los fieles laicos, a todos los cristianos, sin pausa alguna: conocer cada vez más las riquezas de la fe y del Bautismo y vivirlas en creciente plenitud.”
(Christifideles laici 58)

“La parábola evangélica despliega ante nuestra mirada la inmensidad de la viña del Señor y la multitud de personas, hombres y mujeres, que son llamadas por Él y enviadas para que tengan trabajo en ella.”
(Christifideles laici 1)

ENVIADOS

Enviados por el Señor

“La llamada no se dirige sólo a los Pastores, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, sino que se extiende a todos: también los fieles laicos son llamados personalmente por el Señor, de quien reciben una misión en favor de la Iglesia y del mundo.”
(Christifideles laici 2)

Enviados al mundo

“De este modo, el ‘mundo’ se convierte en el ámbito y el medio de la vocación cristiana de los fieles laicos, porque él mismo está destinado a dar gloria a Dios Padre en Cristo.”
(Christifideles laici 15)

Enviados a trabajar en la viña del Señor

“Dios me llama y me envía como obrero a su viña; me llama y me envía a trabajar para el advenimiento de su Reino en la historia”
(Christifideles laici 58)

“A todos los fieles laicos les corresponde el deber espléndido y comprometedor de dar testimonio, con valentía y fidelidad, de que el hoy de la salvación de Cristo llega a través de ellos a los hombres y mujeres de nuestro tiempo”
(Christifideles laici 34)