Ideario de la Acción Católica General de Madrid
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PRESENTACIÓN

En 1979 se edita por primera vez un "Ideario" de la Acción Católica General de Madrid. Hasta entonces se habían utilizado unas hojas fotocopiadas. Después de varias ediciones a lo largo de estos años, sale a la luz una nueva edición revisada y modificada. La renovación que han supuesto las Nuevas Bases de la Acción Católica Española, los estatutos, la incorporación de las ramas de jóvenes y juveniles al Movimiento de Acción Católica General, explican esta nueva edición. La palabra del Papa y de los Obispos no viene a cambiar sustancialmente lo que recogimos en la primera edición. Pero nos ayuda en esta tarea de constante actualización de nuestra Acción Católica, que permite que ésta siga siendo hoy, en 1997, tan válida como lo ha sido a lo largo de su historia.

No hay variación substancial con las ediciones anteriores, porque la Acción Católica es lo que ha sido siempre y lo que los Pastores han deseado de ella. Pero hemos querido darle un aire nuevo. Desde su primera edición el Ideario ha dado muchos frutos. Esperamos que siga cumpliendo su inicial finalidad:

-Aclarar con fórmulas claras, autorizadas y concisas la naturaleza y misión de la Acción Católica General.
-Servir de pauta para los cursillos y charlas sobre la Acción Católica que se puedan organizar, especialmente los dirigidos a los nuevos militantes.
-Estimularnos a todos a vivir esta vocación específica, al servicio de la comunidad eclesial.

Nunca hemos pretendido hacer un "manual" sobre la Acción Católica Por eso damos por supuestas muchas cuestiones de eclesiología y de teología del laicado que están formuladas en el Concilio Vaticano II y en el Magisterio ordinario de la Iglesia. Tampoco entramos en cuestiones organizativas que, siendo importantes, son secundarias.

Queremos agradecer a D. Ángel González Prado, párroco de Nuestra Señora de la Delicias y a Monseñor César Augusto Franco, Obispo auxiliar de Madrid, su ayuda y trabajo por sacar adelante este "Ideario". Su trabajo en el Consejo Diocesano de Acción Católica General mientras fueron sus Consiliarios y su ayuda después de que la Iglesia les encargara otra tarea apostólica, se ve reflejada en este Ideario.

MADRID, 18 de mayo de 1997, Solemnidad de Pentecostés y día de la A.C.

Capítulo I - Fuentes de la Acción Católica.
Capítulo II - Elementos Constitutivos de la Acción Católica.
Capítulo III - El Carisma de la Acción Católica.
Capítulo IV - La Acción Católica en la Comunidad Eclesial.
Capítulo V - Los Campos de Actuación de la Acción Católica.
Capítulo VI - El Compromiso Formativo.
Capítulo VII - La Espiritualidad en la Acción Católica.

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FUENTES DE LA ACCIÓN CATÓLICA

1.- Herederos de una historia y responsables de su vitalidad

"La Acción Católica ocupa un capítulo importante en la vida de la Iglesia del presente siglo como movimiento seglar especialmente vinculado con la Jerarquía.

Su historia, aunque breve, es una historia de transformaciones y continua actualización al hilo de la renovación eclesial y de cambios sociales" . Así comienzan las Bases de la Acción Católica Española, aprobadas por la Conferencia Episcopal en 1993.

La Acción Católica no podemos inventárnosla. Pero sí redescubrirla, realizarla y renovarla constantemente. Hacer que hoy, como ayer, sirva eficazmente a la renovación de la Iglesia de Jesucristo: "Debemos mostrar la imagen de una Acción Católica rejuvenecida, fiel a su tradición original, pero abierta a las exigencias de la historia, profundamente invadida por el Espíritu de Dios, que es Espíritu de pasión evangelizadora y misionera" . Por eso debemos ser conscientes de que:

a) La Acción Católica es heredera de una historia de fidelidad y de servicio: "desde hace más de cien años se ha revelado como fuente válida de formación... vivero de vocaciones... escuela de apostolado" . Pero "no está atada al pasado, sino que en el pasado encuentra guía para el presente y para el futuro" . "Si la Acción Católica es fiel a sus orígenes y a su larga historia, se agotará evangelizando, formando laicos diocesanos misioneros, anudando comunidades" .

b) Por eso, somos responsables de la vitalidad actual de la Acción Católica General, y de su utilidad al servicio de la Iglesia. Es un Movimiento que, "a lo largo de su existencia, ha sabido mantenerse siempre idéntico a sí mismo en todas sus características esenciales, y al mismo tiempo ajustarse a las necesidades particulares del momento, interpretando oportunamente los signos de los tiempos y encontrando las soluciones más apropiadas... a la evolución histórica" . "En una hora urgente para la presencia de los laicos en la vida de la Iglesia, en la renovación de las Parroquias y de la vida pública, los Obispos, valorando y agradeciendo todo el servicio que los distintos Movimientos laicales están dando a la Iglesia, optaban de nuevo por la Acción Católica y confiaban en que fuera enriqueciendo su vieja historia con nuevos servicios eclesiales" .

c) Para la Iglesia el criterio de su renovación "es retornar a las fuentes, buscar nuevamente en el Evangelio, en la historia del Pueblo de Dios y de los Santos, en el Magisterio de la Iglesia, las fórmulas apropiadas de la novedad regeneradora" .

Y por eso la Acción Católica siempre habrá de "buscar los nuevos recursos de que tiene necesidad para conservarse viva y eficaz, en sus mismas raíces interiores, en sus razones de ser, en su profunda inmersión en las fuentes de la verdad, de la liturgia y de la gracia, en su cohesión con la Jerarquía" . "La Acción Católica es un movimiento providencial que nació hace muchos años y que significó el primer despertar de la participación de los fieles laicos en la misión evangelizadora de la Iglesia. Pasó momentos de desierto pero creo que estamos viviendo un momento providencial" .

De nuestra fidelidad, pues, a nuestra propia identidad y de este recurso a las propias raíces, depende nuestra renovación y nuestra eficacia apostólica. Olvidarlas sería condenarnos a la ineficacia y, por último, a nuestra propia desintegración.

2.- Las fuentes de identidad

Las fuentes que definen la identidad de la Acción Católica, sus objetivos y notas son:

1º. La Palabra de Dios. Ella nos habla de nuestra incorporación a Cristo, nuestra Cabeza; formando todos un Cuerpo único con múltiples miembros, diversificados y unidos por un mismo Espíritu.

Es el punto de partida insustituible. Juan Pablo II define a los seglares partiendo del Bautismo que los hace "hijos en el Hijo", miembros de su Cuerpo y "templos vivos y santos del Espíritu. El Bautismo confiere una participación en el oficio sacerdotal, profético y real de Jesucristo" .

Toda actitud apostólica y todo grupo o asociación que quiera servir a la Iglesia realizando la misión que ella recibió de Jesucristo, ha de partir de esta realidad fundamental que el Papa nos recuerda.

2º. La enseñanza de la Iglesia, custodia e intérprete de la Revelación. Ella determina nuestra función especifica en la misión única de la Iglesia.

3º. Nuestra propia historia que está estrechamente ligada a la vida de la Iglesia y a la enseñanza y gobierno de la Jerarquía, en el mismo nacimiento y desarrollo de la Acción Católica General.

4º. Los signos de los tiempos, interpretados a la luz de la fe. El Espíritu de Dios nos da especial sensibilidad para captarlos, y desde ellos nos muestra los caminos de su voluntad y nos ayuda a servir adecuadamente a los hombres concretos, reales de nuestro tiempo.

"Es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que acomodándose a cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad" .

Todo cristiano, y especialmente el militante de la Acción Católica, ha de tener una sensibilidad y una docilidad renovadas para valorar, comprender y seguir la llamada de Dios que se nos comunica desde estas fuentes.

3.- La fidelidad, origen de su vigencia permanente

Esta fidelidad a sus raíces y esta docilidad al Espíritu y su "completa solidaridad con la Iglesia" son la razón de que la Acción Católica "no esté superada, no sea sustituible, ni esté exhausta" . Por eso, "los pastores saben bien, que es obligación suya conservarla y promoverla. No es un fenómeno caduco que tuvo su tiempo -como dicen algunos-; es un órgano integrador de la estructura eclesial, y es de tal importancia en las contingencias históricas actuales, que sería juicio erróneo tenerla en mediocre consideración" .

Juan Pablo II ha reiterado su confianza en la Acción Católica: "La Iglesia os necesita, necesita vuestra riqueza espiritual, vuestra capacidad de crear toda forma útil de servicio para cumplir vuestra función específica en el ámbito del cuerpo místico" . La Acción Católica "se ha revelado como fuente válida de formación para fieles de toda edad y categoría, niños, adultos, estudiantes, trabajadores..." .

ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LA ACCIÓN CATÓLICA

4.- Es una asociación cuyas notas precisa el Concilio Vaticano II

La Acción Católica es una asociación en la que sus miembros comparten un mismo carisma, se apoyan mutuamente, se forman para el apostolado, organizan adecuadamente la actividad apostólica y así expresan el carácter comunitario del apostolado, y, bajo la responsabilidad de los propios dirigentes, llevan a cabo una acción común . Por eso los Obispos nos advierten que la particular referencia concreta a la Acción Católica "no debe extrañar, ya que, de acuerdo con la doctrina de las cuatro notas, no es una asociación más, sino que en sus diversas realizaciones tiene la vocación de manifestar la forma habitual apostólica de los 'laicos de la diócesis', como organismo que articula a los laicos de forma estable y asociada en el dinamismo de la pastoral diocesana" .

Como asociación específica, la Acción Católica está constituida por la suma de las notas que, según el decreto conciliar sobre Apostolado Seglar , la definen:

a) El fin inmediato es el fin apostólico de la Iglesia, es decir, en orden a evangelizar y santificar a los hombres, y formar cristianamente su conciencia de suerte que puedan saturar del espíritu del Evangelio las diversas comunidades y los diversos ambientes.

b) Los seglares, cooperando, según su condición, con la jerarquía, ofrecen su experiencia y asumen la responsabilidad en la dirección de estas organizaciones, en el examen diligente de las condiciones en que ha de ejercerse la acción pastoral de la Iglesia y en la elaboración y desarrollo del método de acción.

c) Los seglares trabajan unidos a la manera de un cuerpo orgánico, de forma que se manifiesta mejor la comunidad de la Iglesia y resulta más eficaz el apostolado.

d) Los seglares, ofreciéndose espontáneamente, o invitados a la acción y directa cooperación con el apostolado jerárquico, trabajan bajo la dirección superior de la misma jerarquía, que puede sancionar esta cooperación incluso por un mandato explícito.

Estas cuatro notas definen el movimiento, y dan un talante concreto a sus militantes, que les distingue de los miembros de otras asociaciones eclesiales, tan válidas como la Acción Católica, pero diferentes a ésta.

5.- Es una vocación

La Acción Católica está, ante todo, constituida por una vocación "que Dios suscita del seno mismo de la comunidad de los fieles" . "La vocación de Dios no tiene por qué ser a una elección de estado; Dios nos llama continuamente a diversas misiones concretas y en especial a la santidad. Aceptar una vocación es cumplir la voluntad del Padre y se descubre que se ha acertado en la elección, porque viviendo esta vocación en profundidad, toda la vida adquiere un nuevo sentido" .

La particular vocación de los laicos en su compromiso con la Acción Católica conlleva unas consecuencias lógicas entre las que podemos destacar:

a) en orden a la misma promoción de la Acción Católica y la búsqueda de nuevos militantes: necesidad de pedir insistentemente al Dueño de la mies que suscite estas vocaciones (Mt 9, 38). En nuestra oración personal no debemos dejar de pedir a Dios: "con tu vocación suscita en nuestras comunidades un ferviente espíritu apostólico que lleve a mujeres, hombres, jóvenes y juveniles a comprometerse, desde la Acción Católica, en el servicio a tu Iglesia por la que Tú te entregaste para santificarla" .

b) en orden a la respuesta de los llamados: generosidad ya que es la forma concreta de realizar su misma vocación cristiana que es esencialmente apostólica . Esta respuesta será siempre personal y libre, pidiéndole al Señor "disponibilidad abnegada, fidelidad, santidad y constancia" .

c) en orden a la personalidad del militante: la hace armónica, auténtica y progresiva. Como toda vocación, enriquece la personalidad, integrando y dando unidad a todos sus elementos: ser, actuar, espiritualidad y sus formas concretas, formación, relación con todos los miembros de la Iglesia y con los diversos ministerios y servicios. La importancia de la formación tiene su fundamento en que ésta "debe ser entendida no como una simple adquisición de saberes, sino como el logro progresivo de un modo de ser, de pensar, de sentir, de actuar y de vivir -personal y comunitario- profundamente cristiano" .

Los seglares que descubren en la Acción Católica la concreción de su vocación cristiana, encuentran su lugar específico dentro de la Iglesia en la que trabajan por y para la misma Iglesia y la sociedad.

6.-Es un carisma

En correspondencia con esa vocación, la Acción Católica supone un carisma que Dios gratuitamente da a quienes quiere para común edificación y servicio de la Iglesia (1 Cor 12, 7) . El carisma de la Acción Católica es el de un vivo y operante "sentido de Iglesia".

7.- Tiene un fin inmediato: el mismo de la Iglesia

"El fin inmediato de la Acción Católica es el fin apostólico de la Iglesia, es decir, en orden a evangelizar y santificar a los hombres y formar cristianamente su conciencia para que así puedan imbuir de espíritu evangélico las diversas comunidades y los diversos ambientes" .

El fin de la Iglesia se ha de comprender en toda su amplitud, tal como lo presenta el Vaticano II . Pero teniendo siempre claro cual es el núcleo de la misión propia de la Iglesia: "La Iglesia existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la Santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa" . "En la fisonomía genuina de la Acción Católica se destaca su eclesialidad. Sin esta referencia a la Iglesia, manifiesta y vivida, no existe la Acción Católica" .

La Acción Católica, desde su peculiar 'sentido de Iglesia' ha tenido siempre presente la dimensión universal de esta misión, tal como la presentaría el Concilio Vaticano II y la Encíclica Redemptoris Missio del año 1990 . Y debe siempre encontrar formas concretas de extender así los horizontes de su compromiso eclesial.

8.- Es un ministerio seglar

Es esencial a la Acción Católica General su carácter de asociación seglar . Esta seglaridad la realiza:

a) por la condición seglar de sus miembros que "viven en el siglo, en todos y cada uno de los deberes y ocupaciones del mundo y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social..." . La participación de los fieles laicos tiene una modalidad propia de actuación y de función que, según el Concilio, es peculiar de ellos. Tal modalidad se designa con la expresión 'índole secular'.

b) por la responsabilidad auténtica de sus dirigentes. "La responsabilidad y compromiso directivo de los laicos tiene su razón de ser en el hecho de que éstos, viviendo en todos los ambientes de la vida social, están por ello en grado de llevar al gobierno de la Acción Católica una aportación de experiencias y conocimiento directo de las necesidades, de los remedios, de los peligros que pueden escapar a la mirada del sacerdote. Además, su responsabilidad aviva en ellos el espíritu de iniciativa y los estimula a la búsqueda de soluciones y a la acción" . "Los laicos son responsables inmediatos y directos de la dirección de la Acción Católica en cada uno de sus estadios o ámbitos. El presbítero hará presente al Obispo dentro de la Acción Católica, entre otras razones, para que la Acción Católica sea y ofrezca la visión y la vida completa de la Iglesia. Pero los responsables experimentados y reconocidos en la dirección de la Acción Católica son los laicos" .

c) por la función peculiar que desarrolla en la común tarea apostólica y que realizará por una especial atención a la situación social y su evolución y a la situación de la Iglesia en relación con la sociedad y el Estado; y por una constante preocupación por la promoción humana . "En general hay que decir que los laicos viven en la Acción Católica la triple y necesaria función de 'sacerdotes', 'profetas' y 'reyes'. Es más, su testimonio, gesto y palabra es absolutamente imprescindible en lugares y ambientes donde sólo ellos pueden darlo y hacer presente a la Iglesia" .

Esta exacta seglaridad no es una anárquica 'corresponsabilidad' que confunda la responsabilidad propia y peculiar de los seglares, que la tienen por su bautismo y no por una delegación o concesión de la Jerarquía. Ni es una excesiva dependencia de los pastores que impidiera la verdadera responsabilidad, la iniciativa y veracidad de juicio. Para ello se atenderá a una adecuada educación para la libertad.

"Los seglares también pueden sentirse o ser llamados a colaborar con sus Pastores en el servicio de la comunidad eclesial para el crecimiento y la vida de ésta, ejerciendo ministerios muy diversos, según la gracia y los carismas que el Señor quiera concederles" .

La Acción Católica constituye en la Iglesia un ministerio seglar ya que es una vocación suscitada por el Espíritu, enriquecida con un carisma peculiar, cuyo fin y naturaleza es eclesial, reconocida de forma institucional por la Jerarquía dentro de la estructura visible y orgánica de la comunidad de la Iglesia "en la que asegura su servicio especial" .

La Acción Católica "está llamada a realizar una forma singular de "ministerialidad" laical orientada a la "implantación" de la Iglesia y al desarrollo de la comunidad cristiana en íntima unión con los ministros ordenados" y es, por ello, por lo que "tiene un puesto no históricamente contingente, sino teológicamente motivado por la estructura eclesial" . "Esa forma singular de ministerio laical que es la Acción Católica ... ayuda a vivir la consagración hecha en el Bautismo y la Confirmación" .

El mismo Juan Pablo II había explicado que "esta peculiar forma de ministerialidad laical está fundada teológicamente sobre la estructura de la Iglesia. Cuerpo místico de Cristo, sacerdote, profeta y rey. En este cuerpo místico, a vosotros se os ha confiado una función específica como colaboradores unidos íntimamente y de modo singular a la obra de los ministros ordenados. Precisamente de esta particular relación con la Jerarquía vosotros sacáis la específica característica que siempre debe distinguiros, es decir, el carácter eclesial de vuestra Asociación" . "La singular forma de ministerialidad de vuestra asociación eclesial os pone al servicio de toda la comunidad cristiana y del país. Que vuestro servicio sea humilde, que sea una entrega sin reserva de vosotros mismos a los hermanos, que sea una búsqueda de aquel 'último puesto' de que habla el Evangelio. Ser servidor de todos. En la lógica del Reino divino este es el auténtico primado" .

9.- Su estructura organizativa

"La organización es indispensable para las tareas formativas y para las apostólicas" . El buen funcionamiento organizativo es signo, y a la vez ayuda, del espíritu apostólico y de la eficacia de la acción. La Acción Católica "cuidará con particular interés las estructuras asociativas mediante las cuales no sólo expresa y se actualiza el principio de obediencia..., sino que se hace posible la programación de las actividades" . "El carácter comunitario y orgánico de la Acción Católica tiene un doble objetivo, expresado por el Concilio: hacer presente y visible a la Iglesia como comunidad y conseguir una mayor eficacia en el apostolado y en la misión" . Toda la estructura de la Acción Católica General se desarrolla a partir de los tres pilares fundamentales que la sostienen, a saber: oración, formación y acción. De hecho, tanto la formación como la oración del militante se dirige a la acción o actividad apostólica. Esto tiene tres manifestaciones concretas:

a) Los militantes manifestarán su adhesión responsable y su compromiso apostólico manteniendo económicamente su organización, sin olvidar una generosa comunicación de bienes entre los Centros, los organismos diocesanos y los de toda la Acción Católica española.

b) Conscientes de que "sólo la estrecha unión de fuerzas puede conseguir plenamente todos los fines del apostolado" , la Acción Católica realiza este carácter orgánico de forma que lo carismático y lo asociativo se complementen equilibradamente y mutuamente se potencien . Para ello, la estructura organizativa se aplicará con flexibilidad y "sabiduría y así, no solamente no ahoga, sino que más bien estimula la iniciativa responsable de los individuos" .

c) La organización a nivel diocesano es el signo de la comunión, de la integración en la Iglesia Particular que preside el Obispo. A nivel de base es garantía de eficacia y de presencia en el mundo y de inserción real en la comunidad eclesial. Es, a la vez, garantía de continuidad y pervivencia por encima de personalismos y veleidades. La organización a nivel supradiocesano es signo de la colegialidad de los Obispos y de la comunión de todas las Iglesias particulares en la unidad de la Iglesia una y católica .

10.- Su compromiso apostólico es una peculiar vinculación con la jerarquía

La peculiar vinculación con la Jerarquía "aumenta el prestigio, los deberes, la eficacia, el contenido eclesial y los méritos de la Acción Católica" . "Un dato significativo es que la cooperación 'más estrecha' con el apostolado de la jerarquía no es exigida tanto por el bautismo cuanto por los fines y objetivos de la peculiar asociación que es la Acción Católica y va, por tanto, más allá de la comunión necesaria en todas las asociaciones de laicos" .

a) La Acción Católica realiza esta nota característica como exigencia de su propio carisma y mediante la leal y responsable adhesión al Papa y al Obispo; y valora y agradece el ministerio sacerdotal al que ayuda en toda su función pastoral. "La Acción Católica por su naturaleza íntima tiene particulares relaciones con el Papa y, por tanto, con los Obispos y sacerdotes. Ésta es su característica esencial. Todo grupo eclesial es una forma y un medio para vivir más intensamente el Bautismo y la Confirmación; pero la Acción Católica debe hacerlo de forma muy especial, porque se considera como ayuda directa de la Jerarquía, participando de sus ansias apostólicas" .

b) La Acción Católica tiene con el Papa especial relación por las siguientes razones:

- Por su origen: Pío XI, que fue quien le dio su identidad, afirmaba que "esta colaboración de los fieles la hemos definido, no sin divina inspiración, como participación de los seglares en el apostolado jerárquico de la Iglesia" . Y Juan Pablo II, el 24 de abril de 1989, hablando a la VII Asamblea Nacional de la Acción Católica italiana: "La Exhortación Christifideles Laici 30 (...) pone de manifiesto como criterio de eclesialidad el testimonio de una comunión firme y convencida en filial relación con el Papa y con el Obispo. La Acción Católica italiana desde sus orígenes ha vivido y ha obrado en estrecha colaboración especial con los obispos y sacerdotes; desde sus comienzos ha manifestado su adhesión especial al Sucesor de Pedro".

- por su carisma: "La Acción Católica por su naturaleza íntima tiene particulares relaciones con el Papa" . La comprensión especial del misterio de la Iglesia que constituye el carisma de la Acción Católica General lleva a todos sus miembros a apreciar y vivir intensamente la comunión eclesial con el que tiene recibida de Cristo la misión de confirmar en la fe a los hermanos (Lc 22, 32) y ser fundamento de la unidad de la Iglesia (Mt 16, 18).

- por su finalidad netamente apostólica que exige especial conexión con quien preside la caridad universal.

c) Esta vinculación con los pastores no es sólo aquella comunión eclesial sin la cual podría considerarse perteneciente a la verdadera Iglesia de Cristo, sino que es una "directa cooperación", inmediata que se deriva de un mandato especial y constituye una "específica articulación de la Jerarquía y el laicado" . "Al definir su identidad con las notas específicas de la Acción Católica, aceptáis la cruz y la gloria de una especial vinculación con el Ministerio Jerárquico. Sentíos llamados a la santidad en medio del mundo, al amor a la Iglesia, que quiere estar siempre en el camino de los hombres, a la solidaridad con todos los que sufren, a la confianza y cercanía con los Pastores; éstas han de ser las notas más sobresalientes de nuestra Acción Católica Española" .

d) "El sacerdote consiliario representa al obispo en el movimiento y ejerce el ministerio sacerdotal con las siguientes funciones específicas: estar al servicio de la Palabra en orden a la educación en la fe; presidir la Eucaristía y ser el ministro de la Penitencia; promover la comunión eclesial tanto en el interior del Movimiento como en relación con la Jerarquía y con el resto de la comunidad cristiana, alentar el desarrollo de los diversos carismas" .

e) En exacta reciprocidad con la actitud de la Acción Católica hacia los pastores, éstos "deben recomendar a los fieles que tomen parte y ayuden en el apostolado seglar y especialmente en la Acción Católica" , pues "si bien los seglares tienen libertad para pertenecer o no a ella (la Acción Católica es un movimiento de voluntarios) es obligación suya conservarla y promoverla" ; así como integrarla realmente en los planes pastorales y escuchar gustosamente sus sugerencias y consejos .

Forma sincera y eminente de cumplir esta obligación será proporcionar a la Acción Católica los consiliarios que la sirvan con la responsabilidad, dedicación y respaldo que su importante ministerio pastoral exige.

11.- Su compromiso es para la actividad apostólica

La Acción Católica es esencialmente apostólica y realiza esta nota ordenando toda la estructura y el esfuerzo formativo a la acción. "Para ello ha nacido y para ello vive la Acción Católica" .La Acción Católica "debe descubrir nuevamente la 'pasión por el anuncio' del Evangelio. La forma de servir al mundo y de promocionar los valores del hombre es precisamente la de evangelizar" . Y Juan Pablo II, recordaba a la Acción Católica de la Diócesis de Roma, el 12 enero 1986, cómo debe ser una auténtica evangelización: "Es necesario que la Acción Católica descubra de nuevo la pasión por el anuncio del Evangelio en el mundo de hoy. Pero para que este anuncio sea auténtico y verdaderamente liberador es preciso guardarse (...) del riesgo de una expropiación efectiva de lo que es sustancialmente cristiano, bajo la apariencia de una apropiación que en realidad se queda sólo en palabras, con la consecuencia de la asimilación al mundo en vez de su cristianización". Y lo realizará teniendo como clara y valiosa norma la enseñanza pastoral de la Iglesia.

12.-El testimonio, acción evangelizadora

"El primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida cristiana. Un testimonio vivo de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y despego de los bienes materiales, de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra: de santidad" .

Los militantes de Acción Católica con su vida y su palabra colaboran a la venida del Reino de Dios. Aunque las circunstancias concretas puedan, a veces, impedir otras formas de apostolado, siempre podrán dar un eficaz testimonio de Cristo.

Este es especialmente fecundo cuando lo dan colectivamente, como miembros de la Iglesia especialmente comprometidos a su servicio. Y ha de realizarse sobre todo en el propio ambiente: familiar, social y profesional .

Juan Pablo II especificaba cuál debe ser el talante peculiar de este testimonio de los miembros de la Acción Católica: "¿Qué debe hacer la Acción Católica? Llevar la sonrisa de la amistad y de la bondad a todos y a todas partes. El error y el mal deben ser siempre condenados y combatidos; pero el hombre que cae o se equivoca debe ser comprendido y amado. Las recriminaciones, las críticas amargas y polémicas, las lamentaciones sirven de poco; debemos amar nuestro tiempo y ayudar al hombre de nuestra época. Un ansia de amor debe brotar continuamente del corazón de la Acción Católica" .

13.- El compromiso económico

"Los militantes del Movimiento tienen el deber de cumplir los acuerdos adoptados por los órganos del Movimiento, contribuir económicamente a su sostenimiento y trabajar para que se cumplan sus objetivos" . Por lo tanto, el sostenimiento económico del Movimiento corresponde a los militantes, que deben ser conscientes de que la tarea apostólica no puede mermar por asuntos de índole material, y no pueden considerar que el mantenimiento y desarrollo material de la asociación es de poca importancia.

El carácter no lucrativo del Movimiento obliga a sus asociados a un compromiso económico serio, constante, periódico y generoso, de acuerdo con las posibilidades reales de los militantes.

La vida asociativa es un camino muy apto para mostrar la comunión de bienes que existe en la Iglesia, en la que nadie se ve privado de compromiso apostólico por falta de recursos.

EL CARISMA DE LA ACCIÓN CATÓLICA

14.- Es un "sentido de Iglesia"

El carisma de la Acción Católica es un don del Espíritu Santo que se manifiesta en un vivo y operante "sentido de Iglesia" . Ese sentido de Iglesia hace sentir como propia la realidad total de la Iglesia, y como una verdadera necesidad de colaborar en la misión de Cristo Cabeza y de su Cuerpo místico .

La vivencia de esta misteriosa realidad del "Cristo total" lleva a una comprensión de la Iglesia:

a) en su dimensión jerárquica, de donde nace la peculiar adhesión de la Acción Católica a la Jerarquía,

b) en su exigencia misionera: de donde brota el carácter apostólico de la Acción Católica y el compromiso coherente y abnegado de sus militantes,

c) en su realidad comunitaria por lo que la Acción Católica se siente especialmente convocada a colaborar en la construcción de la comunidad eclesial y de la comunidad humana,

d) en su radicalidad "neumática", esto es, conocedora de que el Espíritu Santo es quien guía la Iglesia y le concede una gran diversidad de carismas, la Acción Católica colabora con todos los cristianos en la edificación del Reino de Dios. La vivencia de la vida del Espíritu le ayuda a resolver las 'antinomias' o contradicciones aparentes de la Iglesia: su santidad y el pecado de los que la formamos; su constitución, simultánea, como institución jerárquica y carismática; su realidad espiritual y, a la vez, social; su fin transcendente y su compromiso por el hombre... Sólo entonces puede el cristiano realizar una tarea apostólica fecunda y una renovación auténtica de la Iglesia ,

e) en su dolorosa realidad de ruptura que le confiere una constante actitud ecuménica, sabiendo que "con el Concilio Vaticano II (Decreto Unitatis Redintegratio) la Iglesia Católica se ha comprometido de modo irreversible a recorrer el camino de la acción ecuménica, poniéndose a la escucha del Espíritu del Señor que enseña a leer atentamente los 'signos de los tiempos' . Será con la oración y el 'diálogo de conversión' como intentemos acelerar la hora de la reconversión de la unidad" .

15.- Este carisma se vive por su actitud de disponibilidad

Exigencia primordial y manifestación de este carisma es una plena y peculiar disponibilidad "para aceptar con filial prontitud lo que la jerarquía juzga más conveniente y lo que la necesidad de los tiempos impongan, sea atrayente o sea ingrato" .

Bien entendido que esta disponibilidad no es pasividad o simple espera de unas exigencias dictadas por la realidad o de unas disposiciones de la Jerarquía.

Nace esta disponibilidad del "carácter libre y voluntario de sus miembros" . "La Acción Católica es una actividad facultativa" en la que se da "libertad de entrega, pero seriedad en el compromiso". La propia conciencia de cada militante iluminada por la fe y transformada por ese don del Espíritu Santo que constituye el carisma específico de la Acción Católica le lleva a ofrecerse generosamente al servicio de la comunidad presidida por los que el mismo Espíritu Santo ha elegido (Hch 20, 28). Para llegar a este compromiso, el cristiano debe tomar una decisión firme y responsable después de un periodo de iniciación en el que se profundice en el conocimiento de la Acción Católica General.

Esta disponibilidad "no priva a los seglares de su necesaria facultad de obrar por propia iniciativa" . Por eso la Acción Católica General tiene dirigentes propios seglares, con responsabilidad propia en cuanto a examinar, discutir, deliberar acerca de los diversos asuntos de su programa de acción .

Fruto de esta disponibilidad es la actitud de obediencia de todos los militantes a la Iglesia, representada en sus pastores, y a los dirigentes del movimiento. Esta obediencia se vive con el deseo de servir mejor a los hombres nuestros hermanos, y de modo inteligente, esto es, poniendo todos los recursos humanos de que contamos para llevar a cabo lo que la asociación nos pide.

16.- Se realiza como un compromiso con la Iglesia

La Acción Católica realiza las notas que le son esenciales y que enumera el Vaticano II , ante todo por un especial compromiso con la Iglesia, pues hay en todos sus militantes "libertad de entrega, pero seriedad en el compromiso. La Acción Católica no es, ni ha sido un entusiasmo efímero, una empresa de aficionados; ha sido y es un verdadero don, un sacrificio serio, un servicio permanente" .

Esta libertad de entrega la realiza cada militante según su propia generosidad ante la llamada de Dios, por lo que siempre habrá posibilidad de mayor compromiso, entrega y dedicación.

Cada Centro y cada militante ha de encontrar formas concretas y significativas de este sincero compromiso.

17.- Al servicio de la construcción de la comunidad eclesial

Como todos los carismas, el de la Acción Católica "es para común utilidad" (1 Cor 12, 7) y hace que sus militantes estén más comprometidos "al servicio de los demás" (1 Pe 4, 10), entregados a la obra del Reino en la construcción de la comunidad eclesial y en la consagración del mundo, mediante el testimonio de vida .

"Se trata de un servicio concreto, destinado a las diócesis y a las diversas parroquias... En efecto, de poco serviría formular propósitos genéricos, si luego, en la realidad, no se actuase activamente en las estructuras de la Iglesia local a la que se pertenece... y la necesidad de la Iglesia en las diócesis y en las parroquias es -hoy como ayer- la de constituirse en comunidad para servir de punto de referencia y de atención... a fin de que niños, jóvenes y adultos respondan a la llamada de Cristo" . "La identidad de la Acción Católica se define ante todo por su fundamental referencia a la Iglesia particular" .

Esta tarea sólo se puede realizar acertada y eficazmente siguiendo la orientación que el mismo Santo Padre expresamente nos señala: "urge rehacer el entramado cristiano de la sociedad. Pero la condición es que se consolide la cristiana trabazón de la misma comunidad eclesial" .

18.-Carácter universal

Este carisma de la Acción Católica, este "sentido de Iglesia", exige a los militantes y a sus mismas estructuras una "clara apertura a la Iglesia universal... Los cristianos más sencillos, más evangélicos, más abiertos al verdadero sentido de Iglesia tienen una sensibilidad espontánea con respecto a esta dimensión universal, sienten instintiva y profundamente su necesidad... vibran con ella, sufren... cuando se les quiere imponer una iglesia regionalista y sin horizontes" . Esta dimensión universal se presenta a todos los fieles. El mismo Código de Derecho Canónico afirma "todos los fieles tienen el deber y el derecho de trabajar para que el mensaje divino de salvación alcance más y más a los hombres de todo tiempo y del universo entero" .

Este sentido de la Iglesia universal se manifiesta en una gozosa adhesión al Papa y en una activa preocupación por la obra misionera de la Iglesia .

LA ACCIÓN CATÓLICA EN LA COMUNIDAD ECLESIAL

19.- Plena integración en la comunidad eclesial

La Acción Católica por "su completa solidaridad con la Iglesia", aceptando "como responsabilidad propia las necesidades de la Iglesia, sin preferencias... es el tejido conjuntivo más resistente de la comunidad eclesial y realiza el grado más pleno y más íntimo de comunión al que es dado llegar a los fieles seglares" . Esta integración es dinámica (participando en la vida y problemas de la misma comunidad); responsable (de acuerdo con el carácter seglar de sus miembros); y orgánica (coordinada con todas las funciones, servicios y ministerios). Monseñor Conget, el Consiliario General, nos dice que "la Acción Católica lleva en su espiritualidad este deseo de servir a la comunión eclesial. En el corazón del mundo y en el corazón de la Iglesia" .

20.- En todos los niveles de realización de la comunidad eclesial

La Acción Católica General realiza esta comunión eclesial sirviendo a la Iglesia, en las diversas comunidades en las que orgánicamente se hace presente, en las que "ha de contribuir y revalorizar y renovar las instituciones comunitarias eclesiales, evitando peligrosas incitaciones centrífugas" .

A nivel universal se muestra en una inquebrantable adhesión incondicional al magisterio y guía del Romano Pontífice. Esta adhesión ha de ser leal y práctica. Y se ha mostrado siempre en la Acción Católica General por un estudio sistemático y actualizado del Magisterio de la Iglesia.

Primaria y esencialmente la Acción Católica es una organización diocesana. "Se necesita que todos los Movimientos especializados y la nueva Acción Católica General estén enraizados en las iglesias particulares. Sin esta inserción no es posible seguir caminando" . Y como la misma Iglesia diocesana, para mejor realizar su servicio, se articula y organiza de diversas formas, entre las que destaca por su validez la división en Centros parroquiales . "Centrándonos en la Acción Católica General su importancia nace de la necesidad de cohesionar al laicado que surge como consecuencia de la labor de la parroquia y en la necesidad de ofrecer cauces para impulsar su presencia evangelizadora en la sociedad" . A los jóvenes de todo el mundo les decía Juan Pablo II "es justamente la Iglesia diocesana la que debéis descubrir. La Iglesia no es una realidad abstracta y desencarnada; al contrario, es una realidad muy concreta: cabalmente una Iglesia diocesana reunida en torno al Obispo. Es también la Iglesia parroquial la que debéis descubrir, su vida, sus necesidades... De esta Iglesia concreta, debéis ser sarmientos vivos y fecundos, es decir, conscientes y responsablemente partícipes de su misión..." .

La Acción Católica General diocesana se siente fraternalmente unida a la Acción Católica de las demás diócesis, con las que se relaciona a través de los organismos estatales, con los que colabora activa y responsablemente .

21.- Un ministerio de la comunidad

La Acción Católica General no es una comunidad, sino un grupo diversificado al servicio de la propia comunidad (diocesana y parroquial). Por ser una asociación y un ministerio no puede constituirse nunca como 'comunidad' en la que la Iglesia se realice por el ejercicio de sus funciones esenciales.

Forma, pues, parte de su propia comunidad, junto con los otros fieles y grupos, enriquecido cada uno por su parte, con carismas diversos, procedentes de un mismo Espíritu y dados para la construcción de un único cuerpo que es la comunidad de la Iglesia.

Se integra en la comunidad: compartiendo sus objetivos y problemas; ayudando a sus fines, bajo la guía de los Pastores propios de la comunidad; y participando de su vida misionera, evangelizadora, litúrgica y caritativa . "La Acción Católica potencia el funcionamiento de las estructuras pastorales de corresponsabilidad y participación, por las que se expresa también la comunión en la Iglesia. La Acción Católica ofrece una constante disponibilidad para la colaboración responsable en los servicios de la comunidad eclesial" .

Actúa en la comunidad como 'fermento' al servicio de todos los miembros, los grupos y la comunidad entera para conseguir que toda ella sea evangelizadora .

22.- Un proyecto válido para toda la vida

La Acción Católica General de Madrid es un único proyecto de vida y de compromiso militante, válido para todos los laicos adecuándose a su propia madurez: adultos, jóvenes y niños, pero con la riqueza que aporta la experiencia y el compromiso de acción de unos y otros.

La Iglesia se hace visible en toda su amplitud. Los militantes, que viven el mismo carisma (sentido de Iglesia), lo muestran de modo diferente, adecuado a las personas a las que se destina la tarea evangelizadora.

Esto supone un enorme esfuerzo en la organización y en el trabajo en equipo, pero enriquece a todos los miembros y al trabajo apostólico de la Asociación. La unidad en el carisma se refleja en una perfecta coordinación de actividades y de objetivos, pero, a la vez respeta la legítima y lógica autonomía de los compromisos apostólicos militantes de cada uno de sus asociados.

Por otro lado, la unidad dentro de una sola Acción Católica General ayuda a que el paso de una a otra rama por razón de la edad se viva con absoluta normalidad, y no disminuya en la persona el deseo de santidad, el compromiso apostólico y el servicio a la Iglesia.

La unidad dentro de la propia Acción Católica General de Madrid, se vive asumiendo un compromiso apostólico y militante que va madurando desde la infancia hasta la etapa adulta. Por lo tanto, ofrece un proyecto de vida estable, válido para la acción misionera en las distintas etapas de la vida.

La Acción Católica General de Madrid debe ser signo de comunión con los necesitados, acomodando su organización a las inquietudes de sus militantes y a las necesidades más urgentes de nuestra sociedad y de la Iglesia.

23.-Amplitud de campos de actuación

"La ayuda que se os pide no está delimitada por ninguna frontera u objetivo particular, sino que es inmensa, como la misma misión apostólica de la Iglesia en su globalidad" . Así, la Acción Católica, tiene como campo de actuación específica el que corresponde a todo el apostolado seglar . Según las circunstancias y necesidades, especialmente si la enseñanza y gobierno de los Pastores la reclaman, centra su trabajo en cualquiera de esos campos 'sin preferencias' .

Por eso tiene como atención preferente:

a) la acción evangelizadora. En el discurso ya citado de Juan Pablo II a la VII Asamblea de la Acción Católica italiana, el Papa exhortaba: "En el gran desafío de la evangelización... la Acción Católica está llamada a dar una gran aportación que será tanto más constructiva y significativa cuanto más eduque en primer lugar a los propios miembros y a través de ellos a otros muchos hermanos para una madura 'conciencia de verdad'". Los militantes de Acción Católica están llamados a dar a conocer el mensaje de Cristo a quien no lo conoce, ayudando a madurar en la fe.

b) la construcción de la comunidad. Es el objetivo mismo, inmediato de la evangelización. "Esta nueva evangelización -dirigida no sólo a cada una de las personas sino también a enteros grupos de población...- está destinada a la formación de comunidades eclesiales maduras" .

c) la preocupación por el hombre. Conscientes de que "la Iglesia posee, gracias al Evangelio, la verdad sobre el hombre" ; tenemos, con la Iglesia "el deber y el derecho de proclamar la verdad sobre el hombre" no debemos dejar de hacerlo "por temor, duda, contaminación de otros humanismos, por falta de confianza del mensaje original" . Todas las preocupaciones del hombre de hoy deben ser atendidas por la Acción Católica, educando en la unidad de fe y vida y creando cauces para que todos entiendan que Jesús -camino, verdad y vida- es la respuesta a sus interrogantes.

d) la familia y la juventud .Todos comprendemos la importancia que este campo tiene para nuestra sociedad y para la Iglesia. Juan Pablo II recuerda que "la familia y el matrimonio constituyen el primer campo para el compromiso social de los fieles laicos... El compromiso apostólico orientado en favor de la familia adquiere un incomparable valor social" . El olvido de esta enseñanza ha deformado a veces grandemente el llamado compromiso apostólico en lo temporal y lo ha parcializado descaradamente.

LOS CAMPOS DE ACTUACIÓN DE LA ACCIÓN CATÓLICA

24.-El orden temporal, campo apostólico

Conocida es la insistencia del Magisterio sobre la necesidad esencial del apostolado de los seglares en la realidad temporal. El Concilio Vaticano II lo enseña claramente. Pablo VI escribe: "La tarea primera e inmediata, no es la instalación y el desarrollo de la comunidad eclesial -esa es la función especifica de los pastores - sino el poner en práctica todas las posibilidades cristianas y evangélicas, escondidas pero a su vez ya presentes y activas en las cosas del mundo" . "Cuando insistimos en que el ámbito propio de la Acción Católica General es la parroquia no pretendemos decir que la tarea del laico deba centrarse en la actividad intraparroquial. La tarea de la Acción Católica General debe ser la de dar una respuesta evangelizadora y misionera a toda la vida social del territorio de la parroquia mediante la presencia activa de sus militantes en esa vida social" .

Refiriéndose a la Acción Católica en concreto, enseñaba Pablo VI "la Acción Católica aún no persiguiendo objetivos de carácter político, debe contribuir a infundir un alma cristiana a toda la vida pública. Si bien no le compete la política de partido, debe, con todo, educar a sus miembros para ejercitarlos en los derechos políticos y cumplir sus deberes cívicos, seguir los principios de la doctrina y las directrices de las autoridades eclesiásticas... debe dar su valiosa aportación a la solución de la cuestión social... divulgando la doctrina social de la Iglesia..." . Dirigiéndose también a la Acción Católica de Roma, Juan Pablo II decía: "Os corresponde preferentemente a vosotros, laicos, demostrar que es posible un proyecto de vida que corresponda a la sabiduría que viene de Dios y darlo a conocer al mundo, encarnando en 'la ciudad' un orden cada vez más justo y humano" . "La Acción Católica es, especialmente, fermento de la transformación cristiana en el mundo. Esta misión la cumple, en primer lugar, preparando militantes y alentando su compromiso cristiano en la sociedad para que ésta sea, cada vez más una analogía lo más perfecta posible del reino de Dios. Pero la Acción Católica, como la misma Iglesia, ha de estar comprometida como tal en la sociedad, siendo con el ejemplo de su vida, impulso, y levadura para realización progresiva del reino de Dios" .

Los Obispos españoles por su parte, insisten constantemente en la urgente necesidad de una presencia activa de los seglares en la vida pública . Como seglares, los militantes de Acción Católica General deben "actuar directamente y de forma concreta en el orden temporal, dirigidos por la luz del Evangelio y la mente de la Iglesia y movidos por la caridad cristiana" . "Los Movimientos Apostólicos de Acción Católica en el cumplimiento de esta misión, han de ser particularmente sensibles a la presencia en los ambientes o medios socio-culturales en que desarrollan su acción evangelizadora. Esta presencia, que implica participación y solidaridad cristiana y que ha de valorarse como elemento esencial de la evangelización, han de vivirla los Movimientos como exigencia de la fe y como su forma concreta de hacer presente a la Iglesia en medio del mundo" .

Esta presencia activa en el orden temporal se realiza fundamentalmente en estos campos:

a) la defensa de la dignidad del hombre. "Si la Iglesia se hace presente en la defensa o en la promoción de la dignidad del hombre, lo hace en línea de su misión, que aún siendo de carácter religioso y no social o político, no puede menos de considerar al hombre en la integridad de su ser..." . Esta tarea, que se encomienda de forma prioritaria y peculiar al laico, Juan Pablo II la encomendaba a la Acción Católica: "... el compromiso de una presencia en la sociedad...al servicio de la dignidad integral del hombre. La Acción Católica, asociación de laicos que colabora directamente con la Jerarquía, debe saber conjugar el asumir las responsabilidades propias del laico con su plena caracterización eclesial.

Sirvan a tal fin las orientaciones que ya ofrecí a vuestra VI Asamblea: 'el apostolado de la Acción Católica, eclesial por su naturaleza, no debe confundirse en modo alguno con actividades de tipo puramente cívico, sindical o político. Y dado que su misión se extiende tanto cuanto la misión salvífica de la Iglesia... ningún campo en el cual entren en juego la persona humana, sus derechos y deberes, los valores morales y religiosos pueden serle indiferente o extraño'" . Y termina recordando como 'importantes y urgentes' la defensa de la familia y el derecho a la vida .

Tarea urgente y necesaria en un mundo descristianizado y secularizado es proclamar que sólo se defiende la dignidad del hombre, respetando a éste en toda su integridad, y como imagen de Dios y redimido por Jesucristo .

b) La promoción humana. "La misión evangelizadora tiene como parte indispensable la acción por la justicia y las tareas de promoción del hombre ya que entre evangelización y promoción humana hay lazos muy fuertes de orden antropológico, teológico y de caridad" .

c) La renovación de las estructuras. "La Iglesia considera importante y urgente la edificación de estructuras más humanas, más justas, más respetuosas de los derechos de las personas, menos opresivas... pero es consciente de que aún las mejores estructuras, los sistemas más idealizados se convierten pronto en inhumanos... si no hay una conversión de corazón y de mente" .

Especial importancia tienen las estructuras laborales . En esta tarea "los seglares han de procurar, en la medida de sus fuerzas, sanear las estructuras y los ambientes del mundo que inciten al pecado... obrando así impregnarán de sentido moral la cultura y el trabajo humano..." . Un miembro de la Acción Católica no puede permanecer indiferente ante las situaciones de injusticia y de insolidaridad cercanas a su ambiente.

d) La evangelización de las culturas. El Papa Juan Pablo II insiste repetidamente en la importancia que hoy tiene el campo de la cultura .

e) La promoción de la mujer y defensa de sus derechos. "El mensaje de Cristo, contenido en el evangelio, que tiene como fondo toda la Escritura, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, ¿No puede quizá decir mucho a la Iglesia y a la humanidad sobre la dignidad y la vocación de la mujer?" .

25.-En la parroquia

Sin olvidar toda la amplitud de su misión apostólica, la Acción Católica General estima como campo preferente de su servicio la Parroquia "que ofrece un modelo eminente de apostolado comunitario porque reduce a unidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran y las inserta en la universalidad de la Iglesia" . "La Acción Católica General está circunscrita al territorio de la parroquia y, por ello, debe de estar muy unida a la comunidad eclesial en ella existente, de tal manera que dicha comunidad deberá ser la matriz y el centro de gravedad de los movimientos de Acción Católica General" .

Nuestra Acción Católica debe ser "un servicio. El que puede aportar a la parroquia la Acción Católica: despertar de vocaciones laicales, laicos comprometidos, planes de formación, de ayuda, etc." .

"La comunión eclesial conservando siempre su dimensión universal encuentra su expresión más visible e inmediata en la Parroquia. Ella es la última localización de la Iglesia, es, en cierto sentido, la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas.

Los fieles laicos deben estar cada vez más convencidos del particular significado que asume el compromiso apostólico en su parroquia; en una palabra: ser la casa abierta a todos, o como prefería llamarla el papa Juan XXIII, ser la fuente de la aldea, a la que todos acuden para calmar su sed" .

La Parroquia es una 'comunidad de ministerios' (esto es: de funciones y servicios que se articulan orgánicamente y mutuamente se complementan) y una 'comunidad de grupos' (entre los que destacan, ante todo, las familias y también las asociaciones y 'obras' apostólicas). Sólo entendida así, exactamente, la Parroquia será lugar de una eficaz presencia y actividad apostólica de la Acción Católica.

26.- Constructora de unidad

La auténtica unión y coordinación de las asociaciones apostólicas no se logrará mediante una 'homogeneización' de todos ellos. Ha de ser desde la afirmación de su propia identidad.

Juan Pablo II recuerda ante todo esta identidad de la Acción Católica. "Entre las diversas formas apostólicas de los laicos que tienen particular relación con la Jerarquía, los Padres Sinodales han recordado explícitamente diversos movimientos y asociaciones de Acción Católica en los cuales 'los laicos se asocian libremente de modo orgánico y estable, bajo el impulso del Espíritu Santo, en comunión con el Obispo y los sacerdotes, para poder servir con fidelidad y laboriosidad, según el modo que es propio a su vocación y con un método particular, al incremento de toda la comunidad cristiana, a los proyectos pastorales y a la animación evangélica de todos los ámbitos de la vida'" .

Pero eso, añade: "Todos fieles y pastores, estamos obligados a favorecer y alimentar continuamente vínculos y relaciones fraternas de estima, cordialidad y colaboración entre las diversas asociaciones de los laicos".

Es más, habrá que subrayar que esta actitud le corresponde esencialmente a la Acción Católica General, puesto que:

a) La Acción Católica es esencialmente integradora de las diversidades en la unidad de la Iglesia. Con todas las demás asociaciones y grupos, ha de tener "relaciones de recíproca estima y benevolencia, de fraternidad inteligencia y de mutua colaboración" .

El Santo Padre pide a los militantes de la Acción Católica que sean "promotores de unidad y colaboración con todas las múltiples asociaciones de laicos... Algunas veces los caminos de la unidad pueden ser difíciles, pero, realizados en la fidelidad a las indicaciones de los Pastores, son garantía segura de crecimiento hacia la completa unión eclesial.

Este mismo esfuerzo por la unidad, para que sea auténtica y eficaz tiene que aplicarse a vuestra vida asociativa. Os repito pues la invitación a calificar en sentido unitario el rostro de vuestra asociación, valorizando en todo ámbito y a todos los niveles las diversas similitudes y experiencias" .

Esta actitud ha de cualificar toda la vida de la Ación Católica. "La unidad de la Iglesia debe reflejarse en vuestros grupos y en vuestros sectores y debéis lograr que toda actividad evoque el fervor de las cristiandades de los orígenes: 'la muchedumbre de los que habían creído tenían un corazón y un alma sola' (Hch 4, 32)" . Conscientes de que esto supone una verdadera ascesis.

"Os exhorto a dar testimonio, cada día, de operante y fraterna armonía con todos los demás movimientos y asociaciones... a este propósito quiero recordar lo que tuve la ocasión de decir (discurso en Loreto, 1985): 'Para la solidaria edificación de la casa común, es necesario... que se deponga todo espíritu de antagonismo y de lucha y que más bien se rivalice en la estima recíproca, poniendo por delante el afecto mutuo y la voluntad de colaboración con la paciencia, clarividencia y disponibilidad al sacrificio que a veces ello puede comportar'" .

b) Así se esforzará la Acción Católica por todos los medios -y consciente del sacrificio que esto exige- en construir la comunión eclesial, fuera de la cual no hay tarea que sea realmente apostólica. "Esta apertura a la comunidad eclesial es específica de la Acción Católica, tanto por su ser orgánico como por su peculiar relación con el Ministerio Apostólico. Como quiere el Papa Juan Pablo II, la Acción Católica está llamada a ser una gran fuerza de comunión intraeclesial" .

c) La Acción Católica General debe promover en la comunidad eclesial la existencia y funcionamiento de grupos, servicios y ministerios diversificados, ya que sólo esa pluralidad permite a cada cristiano realizar su propio carisma y encontrar su propio camino de respuesta personal a Dios; y sólo esa pluralidad orgánica enriquece a la Iglesia y a cada una de sus comunidades. Así la Acción Católica seguirá siendo escuela y semillero de vocaciones diversas y origen de obras e instituciones.

"Sed animadores y guías de respuestas generosas a las vocaciones sacerdotales y de especial consagración de los que la Acción Católica ha sido y sigue siendo gimnasia y fragua fecunda" .

El mismo Papa reconocía esta fecundidad de la Acción Católica en el primer encuentro que tuvo con ella "vivero de vocación para la vida sacerdotal y religiosa, escuela de apostolado...Cuántas vocaciones religiosas han brotado del seno de la Acción Católica." .

Esta es la experiencia pasada y reciente. Es una consecuencia lógica del esfuerzo formativo de la Acción Católica y de su carácter totalmente eclesial.

d) La Acción Católica no tiene más opción que la Iglesia tal como ésta se realiza por voluntad de Cristo: como comunidad universal de los creyentes, bajo el gobierno del sucesor de Pedro, y como comunidad diocesana .

EL "COMPROMISO FORMATIVO"

27.- La formación: principio constitutivo

La formación de sus miembros ha sido siempre una característica de la Acción Católica. Hasta el punto que Pablo VI decía: "Otro principio constitutivo de la Acción Católica es la formación de sus miembros. No tema, pues, la Acción Católica exagerar en este punto, porque ésta es su ley, ésta es su fuerza" .

Juan Pablo II lo llama "compromiso" . "El modo de realizar el fin general de la Iglesia exige igualmente una formación para vivir la comunión, la comunidad eclesial y, en concreto, en el marco de pertenencia a la Iglesia particular. El viejo empeño formativo de la Acción Católica se inserta con fuerza en el compromiso de formar para lo asociativo y comunitario" .

Por su parte los Obispos españoles afirman que "la formación de los laicos es una prioridad de máxima urgencia para toda la Iglesia". Recuerdan las orientaciones de la Exhortación Apostólica Christifideles Laici y proponen unas líneas concretas de acción .

28.-Formación para servir mejor a la Iglesia

Nuestros Movimientos, como ocurre en todas las asociaciones de fieles "alcanzarán tanto mejor sus objetivos propios y servirán tanto mejor a la Iglesia, cuanto más importante sea el espacio que dediquen, en su organización interna y su método de acción a una seria formación religiosa de sus miembros. En este sentido toda asociación de fieles en la Iglesia debe ser, por definición, educadora de la fe" . "En la Acción Católica la formación tiene como eje central la vivencia y el cultivo de la identidad cristiana sin más aditamentos. Si la Acción Católica es equivalente al laicado consciente de ser Iglesia y su fin es el de ésta, la formación en la Acción Católica tendrá siempre como eje central el lograr cristianos conscientes de su responsabilidad en la Iglesia y en la sociedad" .

a) Para que esta formación sea integral, ha de atender necesariamente, como vertientes de una única tarea, la formación doctrinal, espiritual y apostólica, constituyendo un todo armónico orientado a la acción apostólica, con la que constantemente debe ser contrastada. "La formación ha de ser entendida no como una simple adquisición de saberes, sino como el logro progresivo de un modo de ser, de pensar, de sentir, de actuar y de vivir -personal y comunitario- profundamente cristiano" .

b) La formación doctrinal es insustituible y debe tener como objetivo la total "certeza y claridad sobre las verdades que se deben creer y practicar... pues si estamos inseguros, inciertos, confusos, contradictorios... no se puede construir. Particularmente hoy es necesario poseer una fe ilustrada y convencida para poder ser observantes y conscientes. El fenómeno de la 'culturización' de masas exige una fe profunda, clara, segura. Por este motivo os exhorto a seguir con fidelidad la enseñanza del Magisterio. Hoy más que nunca son necesarios una gran prudencia y un gran equilibrio, porque como ya describía San Pablo a Timoteo (2 Tim 2-3) sentimos la tentación de no aguantar más la seria doctrina y de seguir en cambio 'fábulas doctas'" .

Y frente al subjetivismo dominante el Papa pedía a la Acción Católica italiana: "Especialmente en nuestro tiempo, cuando la mentalidad independentista ampliamente difundida tiende a condicionar incluso la actitud de los creyentes respecto a la fe y a la Iglesia, aquel criterio de genuina eclesialidad que es la confesión íntegra de la fe católica, en plena adhesión al Magisterio de la Iglesia, adquiere un resultado y una importancia esencial. Os pido a toda la Acción Católica italiana el más grande y más sincero compromiso de esta decisiva vertiente de fidelidad a Cristo, a la Iglesia y a la verdad sobre el hombre. La verdad cristiana no admite descuentos, no puede ser redimensionada o adaptada, aunque sea con la intención de facilitar la integración con los modos de sentir y las corrientes de pensamiento que hoy parecen prevalecer, pero que en más de un aspecto contradicen la sustancia del Evangelio" .

Y la hondura de esta actitud la indicaba ya Pablo VI cuando configura la espiritualidad de evangelizador señalando como una de sus características ser "servidores de la verdad". Escribe "de todo evangelizador se espera que posea el culto a la verdad" .

c) Para ello, toda formación que a sus miembros imparte la Acción Católica ha de estar "inserta en la Escritura y Tradición...fuera de las cuales, jamás habrá la firmeza granítica de la verdad". Por ello, se exige a los formadores "coherencia y seguridad doctrinal, aggiornamento sólido y seguro, claridad de planteamiento y de ideas, dentro de una fidelidad absoluta al Magisterio" .

d) Constante objetivo de toda la formación específica de la Acción Católica será "conocer a la Iglesia, profundizar debidamente toda la eclesiología que el Vaticano II ha trazado con mano maestra. La finalidad apostólica de la Acción Católica supone una continua adquisición de la auténtica eclesiología conciliar" .

e) Es también tarea ineludible de la Acción Católica General formar las conciencias de sus militantes en orden a su actuación en el campo de lo temporal y, sobre todo, de la política .

f) La Acción Católica valora de forma especial la "pedagogía activa" "que ha ido asumiendo en su historia como un elemento integrante de su identidad" . "La pedagogía que ha de primar siempre es la pedagogía activa y la pedagogía de la acción, muy aptas para el fin que queremos conseguir en nuestro trabajo formativo: cristiano adulto y militante" .

LA ESPIRITUALIDAD DE LA ACCIÓN CATÓLICA

29.- Vocación a la santidad

La fecundidad de la Acción Católica depende de su unión vital con Cristo . Cada militante de Acción Católica, consciente de su vocación a la santidad , tiene "ansia de santidad. La Acción Católica debe apoyarse decididamente sobre la santidad" .

Como toda santidad cristiana, tiene su comienzo en la consagración bautismal . Es la primera y fundamental vocación que exige de cada uno "el seguimiento y la imitación de Jesucristo" . Es pues una santidad real y concreta, por eso, en el citado discurso del 30 diciembre de 1978, el Papa añadía: "El compromiso de la santidad implica, por ello, austeridad de vida, serio control de los propios gustos y de las propias opciones, compromiso constante en la oración, una actitud de obediencia y de docilidad a las normas de la Iglesia, tanto en el campo doctrinal, moral y pedagógico como en el campo litúrgico..".

Elemento de la identidad misma del militante de la Acción Católica es "vivir, como discípulos de Jesús y en proceso permanente de formación y conversión personal, los valores del Evangelio" . En el fondo lo que se afirma no es otra cosa que "todos los fieles deben esforzarse según su propia condición por llevar una vida santa, así como por incrementar la Iglesia y promover su continua santificación" .

En distintas ocasiones la enseñanza del Papa al dirigirse a los miembros de la Acción Católica desciende a hacer una enumeración bastante minuciosa de los medios para alimentar la vida interior. Así, el 21 de septiembre de 1991, a los cien mil militantes de la Acción Católica italiana reunidos en Roma les enseñaba: "Os preocupáis por mantener con Él un diálogo constante mediante la oración personal, asociativa y litúrgica, la meditación y la 'lectio divina', la constante frecuencia de los Sacramentos, de la Eucaristía y de la Penitencia. De la intimidad con el Señor nace el testimonio de la caridad. Y vosotros pretendéis alimentar este crecimiento sobrenatural mediante la regular dirección espiritual, los retiros y los Ejercicios espirituales, la filial devoción hacia la Virgen... Habéis adquirido el compromiso del rezo del Rosario, os habéis consagrado a María. En el camino cotidiano de santificación están junto a vosotros con el ejemplo y el consejo vuestros Consiliarios...".

El carisma específico de la Acción Católica es la vivencia del misterio del Cristo total, Cabeza y Cuerpo. De él surge una espiritualidad propia y peculiar, como camino exigente y seguro para progresar en la perfección evangélica. Esta espiritualidad ha de orientar toda la práctica concreta de la asociación: la formación y los programas de acción. "No existe conciencia cristiana adulta si no es la fe la que preside, articula, informa y unifica el encuentro que se da en todo militante cristiano entre su ser hombre inmerso en la sociedad y su ser miembro de la Iglesia. Para el cristiano la fe es siempre el primer valor y el criterio decisivo" . Como norma insoslayable tiene que guiarse por la enseñanza insistente de los Papas , y del Concilio Vaticano II, y tiene que llevar a "mirar al hombre con los mismos ojos de Cristo" y a amarlo con el mismo amor del corazón del Hijo de Dios hecho hombre.

30.- Los medios necesarios para la vida interior

La unión interna del militante de Acción Católica con Cristo en la Iglesia -en que consiste la vida interior- "se nutre con los auxilios espirituales que son comunes a todos los fieles" : "la celebración de los Sacramentos, especialmente de la Eucaristía y la Penitencia, la práctica de la oración personal y comunitaria y el crecimiento constante en la comunión eclesial" .

Entre ellos ocupan lugar fundamental:

- la lectura y el estudio asiduo de la Palabra de Dios "que es realmente apoyo y vigor de la Iglesia, fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual" .

- la frecuente recepción de los Sacramentos, especialmente el de la Santísima Eucaristía "el Sacramento más perfecto de la unión con Cristo, en el que se expresa más cabalmente nuestro nuevo ser que es el de Cristo mismo" .

- y también del Sacramento de la Penitencia "ya que sin este constante y siempre renovado esfuerzo por la conversión, la participación de la Eucaristía estará privada de su plena eficacia" .

31.-La oración

Medio insustituible es el "compromiso constante en la oración" . "Ella es "alma de todo apostolado" y por eso, si faltara, la Acción Católica se vería privada de su columna vertebral. Tened, pues, una sólida vida litúrgica y sacramental centrada sobre la piedad eucarística y sobre la constante participación en la Misa. Pero no olvidéis, igualmente, las fórmulas tradicionales que tantos frutos han dado para la formación en la Acción Católica: Ejercicios y retiros espirituales, horas de adoración, rosario cotidiano..." .

Esta oración ha de ser progresiva y transformante, de manera que toda la vida "obras, preces, proyectos apostólicos, vida conyugal y familiar, trabajo, descanso, sufrimientos... se convierte en hostia espiritual" y "permita hablar de Dios a quien conocen y tratan familiarmente" .

Por estos medios se acrecienta en los militantes la caridad "sin la cual nada somos" (1 Cor 13, 2). Efectivamente, sólo el amor a Cristo y la participación del que Cristo tiene a su Iglesia hasta entregarse por ella (Ef 5, 25), ese amor que el Espíritu derrama en nuestros corazones (Rom 5, 5) dará a los miembros de la Acción Católica General espíritu de fortaleza, de sacrificio y de servicio con que cumplir su función dentro del Pueblo de Dios y hacia el mundo entero.

32.- Vivencia comunitaria de la fe

La Acción Católica General tiene que ser para sus propios militantes lugar de vivencia comunitaria de su fe y de su ser entero de cristianos.

En cada grupo o Centro de Acción Católica han de saber vivir de forma particularmente intensa: el espíritu de oración, la comunión de vida, de acción y bienes y la caridad en todas sus formas. Esta vivencia comunitaria de la vida cristiana, de las virtudes y del propio carisma que comparten, lejos de encerrarlos en el ámbito de su asociación y de su comunidad, les dará sentido universal de Iglesia y los pondrá al servicio de todos los hombres, especialmente de los más necesitados.

33.- La Virgen María, Reina de la Acción Católica

La Santísima Virgen María "Reina de la Acción Católica" es "el modelo perfecto de vida espiritual y apostólica. Hónrenla todos devotísimamente y encomienden su vida y apostolado a su solicitud de Madre" .

Esta devoción, "no consiste ni en un afecto estéril y transitorio ni en vana credulidad, sino que procede de la fe verdadera por lo que somos conducidos a conocer la excelencia de la Madre de Dios, y somos movidos a un amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes" .

Nuestra admiración y amor a la Virgen María, Madre de la Iglesia y Madre nuestra se reflejará necesariamente en formas diversas de oración y culto. Siguen siendo de total actualidad las enseñanzas que a este respecto nos ha dejado el Concilio Vaticano II , Pablo VI y Juan Pablo II .

El 'Ideario' se puede comprar en el Consejo Diocesano de la Acción Católica General de Madrid