Día de la Acción Católica 2016

Carta del Arzobispo de Madrid D.Carlos Osoro,
en el Día Nacional del Apostolado Seglar y de la Acción Católica

''LAICOS, TESTIGOS DE LA MISERICORDIA"

Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor, miembros todos del Pueblo santo de Dios que peregrina en Madrid:

En la Solemnidad de Pentecostés. que este año coincide con el 15 de mayo, día de nuestro santo patrón. San Isidro Labrador. se celebra en España el día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar. Esta vez el lema que se ha elegido es: "Laicos Testigos de la Misericordia"

Tanto el lema como los materiales difund1dos por la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar para esta jornada son una invitación a que volvamos la mirada hacía algunos aspectos actuales de la vida del creyente y del seglar asociado.

De nuevo se nos propone escuchar el envio que Jesús hizo a sus discípulos: "Como el Padre me ha envíado, así también os envio yo .. (Jn 20, 21); y, a partir de él, con motivo de esta jornada, se nos invita a recorda tambié que, como Iglesia del Señor Jesús, hemos de continuar su obra, la obra que el Padre le encomendó y que ha de durar hasta el final de los tiempos. Hemos de avivar, pues, en cada bautizado la conciencia de que, en virtud del bautismo y por gracia de Dios, ha sido hecho partícipe de la misma misión de Jesús y que todos es a os llamados a ser apóstoles aquí y ahora.

Al igual que el día de Pentecostés, cuando los Doce estaban en el Cenáculo junto con María, la madre de Jesús, también hoy el mismo Espíritu desciende con su fuerza y nos empuja a salir a las plazas y a las calles de nuestros pueblos y ciudades para anunciar valientemente la Buena Noticia de la salvación de modo que cada cual la entienda en su propia lengua (cf. Hch 2, 11 ). Hemos de salir confiados en que el Espíritu nos capacita con sus dones para poder dar un testimonio convencido y convincente; y confiados asimismo en su acción eficaz que dispone los corazones de los hombres y de las mujeres de nuestro iempo para acoger con alegría el don de la nueva vida que Jesús trae para todos sin excepción.

El Año de la Misericordia es el contexto específico en el que celebramos esta vez el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar. Y me gustaría recordar estos dos pasajes de la bula Misericordiae Vultus:

"La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a lodos, sin excluir a ninguno. En nuestro tiempo, en el que la Iglesia está comprometida en la nueva evangelización, el tema de la misericordia exige ser propuesto una vez más con nuevo entusiasmo y con una renovada acción pastoral. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella vive y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre".

"En nuestros parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia".

El Concilio Vaticano II nos recordó que «la Iglesia existe en y desde las Iglesias particulares» (Lumen gentium 23); por eso, si, como dice el Papa, toda la Iglesia tie e que anunciar y ser testigo en primera persona de la misericordia divina. eso significa que cada Iglesia particular y cada comunidad que forma parte de ella ha de encarnar esa misma misericordia en toda su vida: en las relaciones entre sus miembros, en el modo de celebrar los misterios de la fe, en et modo de acoger a los que vienen a nosotros sufriendo tantas y tan graves heridas de la vída, en cada una de nuestras actividades y tareas, en nuestras estructuras, en nuestros métodos, en nuestros estilos y hasta en nuestros horarios. Porque, si en algo tenemos que crecer y meJorar siempre es precisamente en ser más misericordiosos, ya que lo hemos de ser como lo es nuestro Padre del cielo (cf. Le 6.36).

As! pues, al igual que et buen samaritano de ta parábola y siguiendo las huellas del Señor Jesús. las comunidades cristianas han de compadecerse ante el grito de tantas personas necesitadas de pan, de agua, de tierra, de casa, de trabajo, de vestido. de salud, de libertad, o personas necesitadas asimismo de verdad, de consejo, de orientac1ón, de justicia, de consuelo, de comprensión, de amor, de paz, de fraternidad, de perdón y de alegria. Y en esto los laicos están llamados a tener un protagonísmo y una presencia particulares. Así lo decía san Juan Pablo II

La caridad con el prójimo, en las formas antiguas y siempre nuevas de las obras de misericordía corporal y espíritual, representa el contenido más inmediato, común y habitual de aquella animación cristiana del orden temporal, que constituye el compromiso específico de los fieles laicos".

Lo podréis conseguir si de verdad cada uno de vosotros y vuestras respectivas comunidades cristianas os abrís y os dejáis alcanzar por la ternura con que el Señor acoge y trata a cada uno de los hombres y mujeres que encuentra e su camino. Si bebéis continuamente de esa fuente, brotará fácilmente en vosotros el deseo de "Dar gratis lo que gratis habéis recibido" (Mt 10,8), o sea ese amor infinito de Dios por los hombres, que empieza por los últimos, por los más desfavorecidos. Grabad bien en vuestro corazón estás palabras del papa Francísco:

"La misericordia que recibimos del Padre no nos es dada como una consolación privada, sino que nos hace instrumentos para que también los demás puedan recibir el mismo don. Existe una maravillosa circularidad entre la misericordia y la misión.Vivir de misericordía nos hace misioneros de la misericordía y, ser misioneros, nos permite crece cada vez más en la misericordía de Dios"

Será pues, muy necesario que cada una de las asociaciones y movimientos de Apostolado Seglar de nuestra archidiócesis se plantee muy seriamente ayudar a sus militantes y miembros a acoger este don la misericordia de Dios. Para ello hemos de insistir, tal y como hemos hecho en este primer año de trabajo del Plan Diocesano de Evangelización, en la necesidad de reavivar el encuentro con el Señor Jesús, que está presente en su Palabra que hemos de meditar y contemplar cada día, y en los Sacramentos, singularmente en el de la Eucaristía y en el de la Reconciliación; por que el Señor no se cansa nunca de perdonarnos y desea sentarse a nuestra mesa y hacer una gran fiesta, "semejante a la que hay en el cielo cada vez que un pecador vuelve arrepentido a la casa del Padre (cf Lc 15,7.10).

Doy gracias a Dios cada día y reconozco con gran alegr1a que son muchos los pasos que se han dado y que se siguen dando en este terreno de la misencordia por parte de los laicos de nuestra Iglesia en Madrid: ¡cuántas asociaciones y movimientos practicáis las obras de misericordia espirituales y corporales de forma constante! Pero nos nos conformemos con lo que hasta ahora hemos hecho, hemos de seguir avanzandi. Por eso, le pido al Espíritu Santo que, con su luz y con sus dones, os inspire nuevas formas, actuales y creativas, audaces y significativas, para seguir ofreciendo la alegría del evangelio a todos y por el bien de todos: es lo que más necesita nuestro mundo y esa es nuestra misión.

Elevemos juntos nuestra oración al Espíritu Santo en esta Solemnidad de Pentecostes; pidámosle que llene de su gracia y misericordia a toda la Iglesia, a la Acción Católica, a nuestros Movimientos del Apostolado Seglar y a todos los bautizados, para que, imitando al Señor que tomó la iniciativa, también la comunidad evangelizadora sepa adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Viva un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infiníta misericordia del Padre y su fuerza difusiva.

Que Santa Maria de la Almudena, Madre de la Misericordia, nos lo conceda, especialmente, en este año Jubilar.

Con gran afecto. os bendice

+ Carlos, Arzobispo de Madrid